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Arsenio Rodríguez

Efemérides

Ignacio Loyola Rodríguez, mejor conocido como Arsenio Rodríguez, el cieguito maravilloso y el padre del guaguancó, tresero y compositor, quien nació el 30 de agosto de 1911, en Güira de Macurijes, Matanzas, Cuba.

De niño, Rodríguez quedó ciego cuando un caballo (o una mula) lo pateó en la cabeza, hecho que marcó el resto de su existencia.

Más tarde se hizo músico y llegó a ser uno de los directores de conjunto más renombrados en Cuba.

Fue un inspirador del concepto musical de los “conjuntos cubanos” al incorporar tumbadoras, piano y tres trompetas al formato tradicional de los grupos de son.

Entre sus músicos se encontraban, en el piano, Rubén González y, más tarde, Lily Martínez Griñán; en las trompetas, Félix Chapotín y Chocolate Armenteros, al bongo, Papa Kila, Chano Pozo, Machito, así como de su primo René Scull como cantante, y paremos de contar. A la partida de Arsenio a Estados Unidos, Lily Martínez, quien fungía en cierta medida como su director musical, quedó al frente del conjunto en Cuba.

Rodríguez viajó a los Estados Unidos a principios de los 50´, pues tenía esperanzas de someterse a cirugía y recobrar la visión. Luego del diagnóstico médico que le informó que no era posible que volviera a ver, Arsenio, sumido en un intenso dolor, compuso uno de sus principales temas: La vida es un sueño, de letra profunda a diferencia del doble sentido, el humor y los signos de religión africana que acostumbrara a tratar en sus composiciones. En los Estados Unidos siguió publicando discos, principalmente para Tico y Blue Note. Para esta última compañía grabó Tribilín cantore y Palo congo, aunque este último fue editado bajo el nombre de Sabú Martínez, pese a que Rodríguez compuso casi todos los temas, cantó y tocó el tres y la percusión.

Entre sus temas más populares están Bruca Maniguá la primera canción suya que se grabó, originalmente interpretada por Miguelito Valdés con la Orquesta Casino de la Playa, Mami, me gustó, El divorcio, Papa upa, El reloj de Pastora, Fuego en el 23, La yuca de Catalina, el ya mencionado La vida es sueño, entre otros.

A finales de los años sesenta el mambo estalló, y Rodríguez continuó tocando con su típico estilo. Llegó a grabar algunos boogaloos no muy exitosos y la popularidad del grupo fue declinando.